martes, 22 de septiembre de 2009

After performance

Qué pasa cuando mezclas un conjunto de cosas sinsentido, cuando buscas lo que sabes que no se puede encontrar, cuando crees que resignificando cada uno de ciertos elementos llegarás a una conclusión absoluta tan sólo por darle materialidad a las ideas.
CREAS UNA UTOPIA.
No necesitas más. Una licuadora, muchos objetos y un estúpido tipo que te diga cada una de sus ideas. Un poco de sangre y un poco de color. Los olores vienen acompañados, las esencias poco más que incluídas. Los objetos no importan en sí, pero sí los significados que les des. Ya Duchamp nos advertía del sentido de los absurdos, ya en el primer oleaje el avant garde se vio inmerso en una serie de prácticas que "los comunes" no entendían, cuando ni ellos mismos sabía que sentarían las bases del mismo sistema paranoico crítico que Dalí vería en todo su esplendor en el auge del surrealismo. Y qué pasó después, a dónde fueron a parar todas nuestras patologías, todos esos sentimientos encontrados y perdidos que tan sólo nos decían que el arte era grito, que el arte era guerra, que el arte era muerte pegada y recortada, engrudo de la civilización que no ataba un poco más a la existencia terrena. Entonces fue cuando vino de nuevo el otro motor, la nueva licuadora más potente, más fastuosa. Más original. Porque el fin verdadero del arte mismo no es bello, ni es acabado, por eso mismo es que se transforma.

Y he aquí el batidillo que se hizo, y aún así parece ser que no se llega a entender la utopía. Asqueroso me parece el pensar en querer darle tintes positivos al concepto, verdaderamente me causa un dolor mayor. Que no les bastó Comte a principios de siglo, para querer seguirse eneciando en lo que su estupidez no los deja ver. Que si bien la ciencia y el progreso existen, sin duda y son hermanos. Pero que por ahí quieran llegarle de espaldas al arte y apalearlo, eso sí me parece inconcebible. Si bien no tengo dilema alguno en aceptar que a través de la ciencia se puede llegar a experimentaciones artísticas, me parece absurdo pensar que inclusive un concepto tan destructivo como utopía se pueda desmoldar de cierto acierto hacia el bien humano. La sociedad está jodida, no usemos lo que nos puede dar luz para joderla más. Entendamos las filosofías de la existencia y la negrura del abismo para lograr construir edificios más sólidos que no necesariamente serán más hergonómicos y espaciosos. Que no entendemos que jamás podremos quitarnos la piedra del zapato. Es una llaga permanente que ha de permanecer. Que no me digan que ahora Covey hace ciencia y arte, porque yo hasta Cohelo me limito, con él me permito engolosinarme un poco, pero sin empalagarme demasiado. Prefiero las bofetadas directas de Dionisio, prefiero enfrentarme a la embriaguez y la desfachatez del misterio a encerrarme en un mundo sin dioses humanos. Que la toquen, que la maltraten, que abusen de ella. Que por violada la utopía tendrá muchos hijos, bastardos todos de padre desnaturalizado. Pero así tendrán sentimientos, tendrán emociones, sabrán de lo que hablan. Nacerán con cuerpo y con alma, del asco, de la mezcla de la basura y mierda humana. Y por esto sólo no me cierro a creer en lo meramente escatológico que por bien del SEMEFO estoy enamorado. Sólo abogo por dejarla ahogar en las formas materiales cuando aún se sabe inexistente. Interesante ejemplo para Sartre, hubiera sido un reto para Heidegger. En sío para sí. Lo dejaremos para una próxima visita, ahora hay que licuar la mezcla, dejar, que se valla por el caño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ingreso vinculación data dreamer

Usuario: jenitec
Contraseña: rascon20